martes, 12 de julio de 2011

Euphorbias

El género Euphorbia es uno de los más ricos y variados del mundo vegetal. El botánico sueco Carlos Linneo se lo dedicó a Euforbio, un médico griego del siglo I a. c. que trabajó al servicio del rey Juba II de Mauritania. Según Plinio el Viejo, Euforbio estudió el látex de algunas euforbias cactoides del norte de África: Euphorbia resinifera, de las montañas del Anti-Atlas, y Euphorbia officinarum, que vive en la región costera desde Cabo Ghir, en Marruecos, hasta Cabo Blanco, en Mauritania. Por sus propiedades tóxicas lo recomendó para envenenar flechas aunque, curiosamente, también le atribuyó la virtud de contrarrestar el veneno de las serpientes.
Este género comprende unas 2.000 especies que se distribuyen por casi todas las regiones tropicales y subtropicales del globo. Presentan tamaños y formas muy diversas, desde pequeñas herbáceas anuales hasta arbustos leñosos que pueden superar los 10 metros de altura. En las regiones cálidas son frecuentes las euforbias suculentas de tallos y ramas carnosas, del tipo de las tabaibas. En África crecen también varias especies cuyo porte recuerda al de los cactus, algunas con formas semiesféricas y otras de aspecto candelabriforme, como los cardones. Las flores de las euforbias son muy curiosas y exclusivas de este género. Están reunidas en una especie de urna o copa llamada ciato (del latín cyathus=copa). El ciato consta de una sola flor femenina central con un ovario tricarpelar rodeado por varias flores masculinas reducidas a un solo estambre pedunculado.Este conjunto está envuelto por cinco brácteas entresoldadas que le dan ese aspecto de copa. El fruto es una tricoca, esto es, una cápsula que se abre en tres partes, en cada una de las cuales se encuentra una semilla.